TESTIMONIOS

Aquello que algunas personas comentan sobre mi acompañamiento

Hace ya algún tiempo que mi hijo, que ahora tiene 9 años, sufrió una crisis de ansiedad. Descubrimos que todo era emocional, fruto de una experiencia traumática vivida y que en aquél momento no expresó. Me recomendaron las Flores de Bach y me puse en contacto con Gemma para exponerle el caso. Ella escucha, observa y analiza con acierto. Mi hijo insistía en que tenía una sensación (en el cuello, en el pecho...) que no le gustaba, que no respiraba bien. Había dejado casi de comer y a la hora de ir a dormir, no quería estar solo. Con las Flores de Bach hemos ido trabajando y manejando, paso a paso, las emociones, las actitudes, etc. En cada sesión, Gemma escucha los cambios que ha presentado el niño antes de efectuar la siguiente fórmula. En cuestión de 3 meses, mi hijo terminó el proceso de acompañamiento y, desde entonces, ya hace tiempo que come y duerme mucho mejor. En casa estamos muy contentos con el resultado.
Pilar
(52 años)
Después de dos años de psicólogos y tratamientos con mi hijo por un bloqueo emocional y del aprendizaje, conocimos a Gemma. Nos hizo un amplio interrogatorio y análisis de la situación y nos hizo el tratamiento más adecuado con las Flores de Bach. Tengo que decir que a día de hoy, el niño, que ahora tiene 12 años, ha conseguido liberarse de sus miedos, los procesos de sonambulismo casi no aparecen, se ha conseguido aumentar y reforzar su autoestima y es otro niño en todos los niveles. Aun así, seguimos trabajando en ello. Para nosotros, el saber hacer de Gemma, su manera de tratarnos, su punto empático y sus amplios conocimientos, la hacen ser la mejor profesional.
Magda
(42 años)
En aquel tiempo, predominaba la tristeza, el dolor, la inconformidad social, el castigo y la rabia. Sentimientos y pensamientos que hacían del viaje un camino lleno de rocas. De repente, un día inesperado se me propuso hablar sin filtros. Yo aún no entendía el propósito de todo aquello, pero el simple hecho de que alguien me escuchara y comprendiera mi pesar, ya le daba a mi existencia un significado. Seguía yendo a las sesiones, no porque me hicieran sentir bien, sino porque alguna cosa en mi interior, sabía que era lo correcto. Fue un proceso duro donde, poco a poco, me iba sacando las capas que me había puesto para protegerme hasta sentirme vulnerable y desprotegida. Llegó un momento en que sesión tras sesión, no sé cuándo ni cómo, pero todo el odio que antes sentía se transformó en amor, perdón, aceptación… y, sólo entonces, hubo cambios decisivos en mi trayectoria vital. Hoy en día sigo en busca de mi yo, pero desde el amor propio y disfrutando del viaje. Por eso, Gemma, te doy las gracias porque fuiste tú quien me hizo ver que podía tener la vida que soñaba y, sobretodo, te doy las gracias por tu delicadeza y el amor que transmites en todo momento. En todas las sesiones que tuvimos, me sentí muy acompañada.
Ariadna
(26 años)
Empezamos las sesiones de coaching para trabajar un tema profesional y, de un enfoque muy amplio para esa situación, fuimos afinando poco a poco hasta llegar a un punto mucho más personal, sobre la inseguridad, el miedo a algunos cambios, incluso a temas que afectaban a la pareja. Quiero darte las gracias, Gemma, porque gracias a ti empecé a hacerme y a hacer preguntas muy concretas y a darme cuenta de muchísimas cosas. Estaba bastante perdida y saturada en aquel momento y tú me ayudaste a recuperar mi orden de prioridades. Eso me ayudó a darme cuenta de que la relación de pareja que estaba manteniendo era tóxica para mí y me estaba haciendo daño a muchos niveles. Estaba tan saturada que los árboles no me dejaban ver el bosque. Te estoy profundamente agradecida, porque la casualidad hizo que aparecieras en ese momento de mi vida, cuando necesitaba preguntarme cosas y ni yo misma sabía cuáles eran las preguntas. Dicen que cuando el alumno está preparado, aparece el maestro, ¿no? pues ahí apareciste tú.
Paula
(32 años)
El motivo por el que empecé las sesiones fue por probar las Flores de Bach y saber en qué consistían. La verdad es que me sorprendieron por su efecto rápido y positivo. Estaba en un momento en el que no conseguía pareja y me sentía muy sola. A raíz de esto, evidentemente, se destaparon muchos otros temas que los fuimos tratando con distintas técnicas. Personalmente, a mí me funcionaba muy bien una que era parecida a la de las Constelaciones Familiares, ya que me ayudaba a ver los problemas desde otra perspectiva y de una forma más objetiva, para evitar que se me generara una implicación emocional que pudiera bloquearme. Pero hemos utilizado muchas más, como el Tapping, la PNL, etc. Personalmente, todo este tiempo, me ha ayudado a tener seguridad en mí misma y a no tener miedo de tomar decisiones. También a tener más autoestima, confianza, capacidad de perdonar y sobre todo, conocer mi interior y escucharme interiormente. Desde que empecé las sesiones con Gemma, me ha cambiado la vida en todos los aspectos, pero lo más importante es que me quiero y me respeto a mí misma.
Patri
(37 años)
Mi proceso terapéutico con Gemma fue potente y decisivo porque me encontraba en un momento de agotamiento importante, muy baja energéticamente, bloqueada y confusa. Me aportó luz, lucidez, dirección, fuerza e ilusión para vivir porque me ayudó a mirarme, a ser autocompasiva conmigo misma, a escucharme y a escuchar con qué vibro y a valorarlo. Aprendí a valorar como soy, mi esencia, poniendo el foco en aquello que tengo y creyendo más en mí, en mis potencialidades y capacidades, tanto las innatas como las aprendidas. Descubrí mi propósito de vida, pero sobre todo a confiar, confiando en mí y en el camino de mi corazón. Gracias Gemma, ¡has sido un regalo y un bálsamo para mi alma!
Muntsa
(49 años)
Cuando llegas a un punto de no retorno, tocas fondo, necesitas que alguien te recuerde cuáles son tus puntos fuertes y las estrategias que has aprendido a lo largo de tu camino personal y vital. Perdí a mis padres el mismo mes y en la misma fecha, sólo con un año de diferencia. Estaba asumiendo y digiriendo un duelo, cuando de repente, estaba de nuevo reviviendo todo el dolor del primero. Además, tuve un aborto y también, el distanciamiento de mis dos hermanas. Me sentí huérfana del todo. Las sesiones, un espacio para hablar, cambiar de rol, ponerme en el lugar de otra persona, perdonar y perdonarme, distinguir cuál era mi verdadero papel en todo el ciclo de la vida, todo esto es lo que re-aprendí. En definitiva, que “la voz de mi alma es mi propia respiración”. Las Flores de Bach me ayudaron a potenciar el proceso, porque internamente me reforzaron todo lo que trabajaba verbal y psicológicamente. Además yo creo en su "poder". El trabajo de crecimiento personal es largo y personal. Cada persona sigue su ritmo y las Flores de Bach son un complemento muy adecuado. Gracias Gemma por todo lo que compartimos y lo que me ayudaste a re-descubrir: “Yo tengo las herramientas para resolver mis conflictos”.
Montse
(49 años)
Mi experiencia con Gemma y el proceso terapéutico que hicimos, me permitió reflexionar, descansar mentalmente y encarar mi situación de otra manera. Conseguí relajarme y pude relativizar mejor cada obstáculo. Por momentos, en la subida hacia la montaña me permití parar para mirar hacia atrás, integrando el recorrido realizado, también disfrutar del momento presente mirando a mi alrededor y, a la vez, mirar hacia arriba, hacia el camino pendiente por hacer, serenamente.
Jose
(52 años)
Me decidí a hacer sesiones con Gemma para salir de la situación donde estaba inmersa y porque no sabía cómo salir de ella yo sola. Tenía muchos conflictos internos conmigo misma. Todo este tiempo me ha ayudado a recuperar mi autoestima, a conocerme mejor y a ir resolviendo y cerrando aquellos temas que no me permitían seguir adelante. No obstante, tengo que decir que no se trata de un camino de rosas. Pero aun así, aunque he pasado algunos momentos críticos, finalmente, una vez resueltos, he sentido una gran satisfacción conmigo misma. Seguir en este proceso me ayuda a ir descubriendo más de mi misma y a ser mejor persona, un día detrás de otro.
Esther
(60 años)

¡Gracias, gracias, gracias!

¡De todo corazón, gracias por vuestra confianza y por todos los aprendizajes que hemos compartido a lo largo del camino recorrido!

¡Un fuerte abrazo!

signatura -gemma